¿ME DAS UNA MANO?

17/10/2019

¿Por qué interpretar el piano con una mano si tenemos dos? Por otra parte, las ochenta y ocho teclas, como tienen la mayoría de los pianos, son muchas para cinco dedos y además es un amplio recorrido para un único brazo centrado en la mitad del teclado. Sin embargo, el repertorio pianístico para una mano no es escaso e incluye obras originales y transcripciones pues a veces los compositores buscan simplemente poner al alcance de los pianistas admirables obras escritas para otros instrumentos. Así lo pensó J. Brahms en 1877 al transcribir la Chacona de J.S. Bach (Partita n°2 para violín, 1717) porque sostenía que “en un pentagrama…el hombre escribe todo un mundo de los pensamientos más profundos y los sentimientos más poderosos”.

Probablemente la obra más conocida en la modalidad a una mano sea el Concierto para la mano izquierda y orquesta (1929-1931) del compositor francés Maurice Ravel quien dijo de su obra: “El oyente nunca debería sentir que se podría realizar más música utilizando las dos manos”. Este concierto en un único movimiento está dedicado a Paul Wittgenstein, un pianista amigo que la interpretó en muchos escenarios europeos; sin embargo, dicen que para cuando Ravel escuchó la versión facilitada a su antojo que hizo el intérprete, la amistad entre ambos tardó bastante tiempo en recomponerse. Finalmente Wittgenstein, como reconocido pianista que había sido antes de la guerra y lo era por entonces, logró tocar la obra al pie de la letra. Además hizo transcripciones, escribió un completo método La Escuela de la Mano Izquierda y encargó obras a otros compositores (C. Saint Saëns, Seis estudios para la mano izquierda 1912) pero no siempre le gustaba lo que recibía y no dudaba en hacérselo saber al autor: “Le doy las gracias por su concierto, pero no entiendo ni una sola nota del mismo y no voy a interpretarlo” respondió al compositor ruso S. Prokofiev por el Concierto N°4 op53 (1931). Dado que no es muy frecuente tener amigos pianistas con la mano derecha lesionada y que ningún otro músico se interesó por la obra, Prokofiev debió esperar más de veinte años hasta que otro intérprete manco, Sigfrido Rapp, la estrenara en 1956.

¿Por qué la mano izquierda? Tal vez porque resultaba muy útil contar con tal repertorio en una tradición musical exigente para la mano derecha; tras el propósito de poner en igualdad la habilidad manual bilateral se encuentran los Estudios para la mano izquierda op 92 del maestro alemán M. Moskowski (1854-1925) o la transcripción de los Estudios de Chopin escrita por el arreglador L. Godowski (1870-1938). Godowski estaba convencido de la superioridad motriz de la mano izquierda por sobre las posibilidades de la derecha en cuanto a flexibilidad y agilidad lo que le valió el apodo de “Apóstol de la mano izquierda” que ciertamente no fue puesto por sus alumnos. De algún modo la utilidad pedagógica de estas obras de gran valor artístico las destinó al olvido y ahora están siendo recuperadas como es el caso de la Sonata op. 179 (1884) en cuatro movimientos de Carl Reinecke (1824-1910), un versátil músico y reconocido profesor alemán.

Pero no todo lo escrito para una mano está destinado a la izquierda: ya en el s. XVIII C. P. E. Bach escribió Solfeggietto en do menor (1770), un estudio para una sola mano indistintamente en el cual la pericia del pianista determina la velocidad de ejecución. La mano derecha también tiene lo suyo pues Charles Alkan, pianista y compositor francés le dedica el segundo de sus Tres Grandes Estudios op 76 para una mano (1838).

En la tradición de los conciertos algunas obras breves o movimientos de otras más extensas a una mano se interpretaban como bis y para lucimiento virtuosístico del intérprete, casi como un rareza, una atracción; poco a poco fueron imponiéndose por mérito propio ya que en el s. XXI continúa el interés por este repertorio. Entre las obras más recientes se encuentra Snow on the seashore, un conjunto de piezas de gran sutileza y recogimiento compuestas para piano solo con mano izquierda y dedicado “A la memoria de las víctimas del terremoto y tsunami” op.122 (2011) del músico japonés Kohei Kondo (1965-).

En un mundo donde la mayoría de las personas son diestras, la mano izquierda cuenta con un lugar de privilegio ¡al menos en lo que a repertorio pianístico se refiere!

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