LA VEJEZ, LOS GATOS Y EL VINO EN PASTILLAS.

26/11/2018

El nombre Rossini que acompaña a ciertas modalidades de salsas y canelones pertenece a la misma persona que resuena en el mundo musical como un exitoso operista; era un músico alegre e ingenioso con las palabras, que amaba las mascotas y la buena comida. Si bien su fama se debe a sus dramas (Otelo), comedias (El Barbero de Sevilla o sea La inútil precaución) y farsas (La ocasión hace al ladrón), estas obras no fueron ni las primeras ni las últimas de su producción.

Gioachino Rossini renegaba de sus composiciones no operísticas al punto de referirse a su música de la niñez como “horrenda”, sin embargo en ella se incluyen las sorprendentes “Seis Sonatas a cuatro” (https://youtu.be/CNCfc7SS7Qw para dos violines, violonchelo y contrabajo) compuestas a los doce años y aun antes de iniciar los estudios musicales formales. Este compositor italiano (1792-1868), se retiró de los escenarios luego del estreno de su última ópera, “Guillermo Tell”, cuando contaba con 37 años y durante el resto de su longeva vida compuso obras para piano, de cámara y vocales que agrupó bajo el título de “Pecados de la Vejez”. Se trata de cientos de obras, muchas estrenadas por el mismo Rossini al piano en sus hogareñas veladas de gala de los sábados a la tarde; fueron compiladas en varios volúmenes que él llamó “Álbum para niños ingeniosos”, “Piezas reservadas”, “Música anodina” (“Preludio”, https://youtu.be/nRnL8zzb9Bc), “Algunas nadas para un álbum”, “Cuatro entremeses” y “Cuatro mendigos” entre otros; contenían ingeniosas piezas breves con no menos sorprendentes títulos: “Preludio convulsivo” (https://youtu.be/QulZCM4t8hM), “Mi preludio higiénico de la mañana” (https://youtu.be/duFrhn8Y-0w), “Vals anti-bailable” (https://youtu.be/X9f2kOF6EIA).

Estas colecciones dan cuenta de las anécdotas que trascendieron de Rossini y lo caracterizaban como poseedor de una gran sentido del humor no sólo evidente en los títulos sino que logró introducirlo en su obra a través de recursos musicales como auto citas, repeticiones, enlaces, ritmos y más, así en el imposible “Bolero tártaro” (https://youtu.be/4HitBKGX-As), “Vals del Aceite de Ricino” (https://youtu.be/62b1ENlJcpE), “Los dos gatos” para “maullidos” de soprano y mezzo (https://youtu.be/qRG6h6H0_ho) o “La Canción del Bebé” que estornuda y tiene hambre y sueño (https://youtu.be/_tgrmy7GO7k). Es igualmente famosa su pasión por la gastronomía expresada en frases como “La trufa es el Mozart de los champiñones”, en títulos como “Tema y Variaciones (Anchoas)” (https://youtu.be/ex2diQptdkM), “Picadillos románticos” (https://youtu.be/-THQU2sCm3w) y su debilidad por el buen vino pero no por las uvas, “no me gusta mucho el vino en pastillas” decía; al respecto compuso “A mi periquito (los racimos)” (https://youtu.be/zgWRi4jAYEw). Sólo escribió una obra sacra para estos álbumes -su “último pecado mortal”- llamada “La pequeña misa solemne” (1863, https://youtu.be/-HxmlRrUlKo) para una reducida plantilla de “doce cantantes de tres sexos, hombres, mujeres y castrati, dos pianos y armonio” de original estructura y sonoridad.

Tales humoradas y desafíos musicales fueron característicos de compositores que lo sucedieron, como Erik Satie (1866-1925) tildado de excéntrico y falto de talento por los académicos de entonces, un riesgo que Rossini no corrió (“no intente hacer otra cosa que ópera buffa” se dice que fue la sugerencia de Beethoven), más bien aprovechó el prestigio operístico que había ganado y se dedicó al disfrute personal de la música de salón en la que parodiaba estilos y géneros y se burlaba de las modas y tendencias; tal vez por todo esto nunca quiso que su obra tardía se publicara en vida.

Sin embargo, más allá de cualquier ocurrencia o anécdota que coloree su biografía o título jocoso que encabece alguna partitura, vale la pena acercarse a la música primera y última de Rossini, opacada por mucho tiempo pero tan vigente a un siglo y medio de su fallecimiento. Todavía hoy sus óperas y piezas instrumentales integran los programas de los teatros de todo el mundo, así como los canelones, turnedos o pollos bautizados “alla Rossini” figuran en los menús de los restaurantes.

 

Imagen: https://fr.wikipedia.org/wiki/Fichier:Caricature_de_Rossini.jpg

 

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