UN “SPIRITUAL” Y DOS CONTEMPORÁNEOS: ALOIS ZIMMERMANN Y LOUIS AMSTRONG

22/08/2018

 

"Volví mis ojos a todas las violencias que se realizan bajo el sol"

 

En los duros tiempos de la esclavitud afroamericana, las letras de los “negro spirituals” fortalecían el ánimo y mitigaban el diario vivir de los sometidos con la promesa de un acompañamiento cristiano, de un Jesús siempre presente y conocedor del sufrimiento. Así reza el texto de “Nobody knows the trouble I see”, canción de autoría incierta -como la mayoría de las expresiones de este género que tal vez se remonte al s. XVII- pero cuya fama surge en 1918 a partir de un arreglo para violín y piano del compositor Henry T. Burleigh (EEUU, 1866-1949); poco después, la contralto Marian Anderson (EEUU 1897-1993) lo grabó y luego lo interpretó en sus numerosas giras europeas como cantante lírica (https://youtu.be/jzaWFfyh1N4). Este “spiritual” era el preferido del trompetista Louis Amstrong (EEUU, 1901-1971, https://youtu.be/SVKKRzemX_w), quien conoció tanto de hostilidades como de gratitud a lo largo de su vida; de niño fue enviado a una institución de menores rebeldes donde gracias a un atento maestro tomó contacto con la trompeta y logró abrirse paso como artista hasta alcanzar la fama y el reconocimiento en una sociedad racialmente dividida.

Mientras tanto en Europa, y sensibilizado por tan larga historia de sometimiento en el “Nuevo Mundo”, el compositor alemán Alois Zimmermann escribió “Concierto para Trompeta” (1962, https://youtu.be/0kSLO5WO0tA) donde conjuga el homenaje a los esclavos con su pasión por el jazz como expresión libertaria y contracultural y donde el principal material musical proviene de “Nobody knows…”: “El negro espiritual subyace en la obra y las características musicales del spiritual dan cuenta en la obra de las luchas de la gente de color" dijo en 1954. Se trata de un concierto de carácter improvisatorio y más breve que lo usual -como también lo es el spiritual, se lamentaba Amstrong-, pues en un único movimiento desarrolla un preludio intimista, gana energía y dinamismo en la sección central y finaliza con una serena coda. La melodía de “Nobody knows…” subyace y aflora con diferente grado de protagonismo a la vez que se articulan citas y elementos del jazz con una técnica serial propia no muy rigurosa; la orquesta agrega a las cuerdas y vientos una sección jazzera de saxofones y trompetas, percusión ampliada, guitarra, piano y órgano Hammond.

Música sobre música, collage o “técnica pluralista” -como el mismo Zimmermann la denominó- son términos que abundan al hablar de las obras de este compositor dado que superpone a su música la cuidadosa selección de fragmentos de diferente procedencia y da cuenta de la convivencia de épocas, géneros y estilos; en su producción literalmente se dan cita desde el medioevo hasta su presente sin orden cronológico de forma tal que el tiempo va y viene mientras la obra transcurre, formándose dos caminos que corren paralelos y superpuestos. Con estas herramientas, Zimmermann quiso escribir una música que reflejara “lazos fraternales” entre las personas, una fuerte convicción religiosa que le impedía cerrar los ojos ante las injusticias y violencias de toda época; con estas palabras lo expresó en una acción eclesiástica para dos oradores con altavoces y solo de bajo, compuesta en 1970 poco antes de morir (https://youtu.be/z76e6_ST4JI).

Zimmermann había nacido en 1918, meses antes del fallecimiento de su colega francés Claude Debussy y de muy joven integró las tropas nazis durante la ocupación francesa. Al finalizar la Segunda Guerra, la derrotada Alemania comenzó a rearmarse social y culturalmente y los músicos volvieron de a poco a sus actividades disputando con Francia el liderazgo creativo en Europa. Zimmermann se nutrió de la tradición musical de occidente incluido el jazz, cuya espontaneidad valoraba y disfrutaba; este estilo había gozado de una gran popularidad en Alemania durante el período entreguerras y la recuperó sólo después de la caída del nazismo que lo había prohibido por sus “orígenes raciales”.

Unidos espiritualmente en una época de recuperación moral y reconstrucción social, la sensibilidad de Zimmermann y Amstrong se manifestó musicalmente por diferentes medios y en distintas circunstancias, pero ambos tras el objetivo de contribuir a un mundo mejor.

 

Imagen: Alois Zimmermann de www.naxos.com y Louis Amstrong de www.artelista.com

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