MORTON FELDMAN Y LA JUSTA MEDIDA DEL TIEMPO

29/11/2017

Para alivio de tanto público que busca entender de algún modo la música que escucha, encontramos un compositor que, si por algo consideraba importante el movimiento artístico de los años ’50, era porque entonces fue posible experimentar unas “pocas semanas en las que nadie entendía el arte”. Ese músico fue el norteamericano Morton Feldman (1926-1987) quien, a mediados del s. XX y de la mano de su amigo John Cage, contradijo muchos supuestos del mundo del arte en el activo mundo artístico e intelectual de su New York natal; allí comenzó a estudiar piano con una maestra rusa a quien admiraba y a cuya memoria compuso “Madame Press Died Last Week at Ninety” para orquesta de cámara (1970, https://youtu.be/vbJ1uNFbhTo). En la quietud de esta sentida elegía ya se anunciaba su búsqueda sonora.Tras el objetivo de "crear una dimensión global que sostenga los elementos" plasmó su pensamiento en obras musicales en las que además logró poner a prueba la paciencia del público y su resistencia a permanecer sentado ¡y atento! Tal es el caso de “String Quartet II” de más de cinco horas de duración (1983, https://youtu.be/zOk1xOm4Rq8). Lejos de una actitud caprichosa, en su escritura se combinan con gran coherencia la lentitud, el aislamiento y el estatismo, la utilización de eventos singulares y completos en sí mismos, a veces no exentos de cierta tensión como en “Coptic Light” (1986, para orquesta, https://youtu.be/PgS37X4P2hM). En sus obras, Feldman sostiene la atención del oyente con encuentros sonoros momentáneos y solitarios, despojados de su fuente instrumental o vocal y también de texto como en su única ópera “Neither” (1977, para soprano y orquesta, https://youtu.be/0oXVfksf9bM) sobre un poema de Samuel Beckett. Es una obra breve en un acto, para un solo personaje -anónimo- sin cambios de escena ni historia que seguir, según sus palabras: “Yo continúo pensando que los sonidos están destinados a respirar... y no a ser puestos al servicio de una idea extramusical”.
La actitud contemplativa y silenciosa y la apropiación de una gran extensión de tiempo y espacio parecieran plasmar su interés por las relaciones entre disciplinas artísticas: "mi partitura es mi tela, mi espacio. Lo que intento es sensibilizar esta zona, este espacio-tiempo…transmitir con unos medios simples esta idea de color musical". Se inspiró en el trabajo de pintores contemporáneos que además eran sus amigos y a ellos dedicó obras: “For Philip Guston” para flautas, percusión y piano/celesta (1984, fragmento en https://youtu.be/n5-2Ersl4OY) y “Rothko Chapel” para viola, soprano, coro, percusión y celesta (1971, https://youtu.be/ks_mZJR-lAQ); conoció en detalle la obra de otros compositores que homenajeó (“For Bunita Marcus”, 1984, para piano, https://youtu.be/BCl-bet_QIo), especialmente a su admirado John Cage a quien dedicó “Intersection I” para orquesta (1962, https://youtu.be/COWWaiR8V9Q), una obra escrita con gráficos que dan relativa libertad de ejecución a los intérpretes.
Justo cuando la vida en el mundo parecía comenzar a acelerarse, él expandía los marcos temporales del arte hasta el límite de la sensación del paso del tiempo, un contraste presente en vida: por una parte, dentro de su música se “sentía morir muy lentamente” en la sucesión prolongada, serena y suave de momentos fugaces de calculada libertad sonora; por otra parte, en su vida cotidiana siempre le resultaba escaso el tiempo para trabajar, fumar buenos cigarros y comer de igual modo. Como él mismo lo resumió, le gustaba “vivir bien y rápido”.

Fotografía: Off the scale ... composer Morton Feldman in the 1970s.

www.theguardian.com

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