LA MÚSICA DE CÁMARA Y…GINASTERA.

27/06/2016

 "A mí me habían hecho creer, allí en Buenos Aires, que no había en el mundo ni carne ni fútbol como los argentinos" (1973).

Tal vez Ginastera extrañaba su país…se había radicado en Ginebra en 1971 y allí permaneció hasta su fallecimiento en junio de 1983. Ya desde la década de los ’50 su producción musical contaba con el reconocimiento internacional e incluía óperas, música de película, ballets, conciertos. Durante este último período creativo se sumergió en la estética plural e innovadora de Europa que marcaba con fuerza un camino para los compositores del resto del mundo occidental, entre ellos, para los autores latinoamericanos; por eso cuando decía “Yo empecé escribiendo melodías” en realidad trazaba a modo de síntesis, un arco de su trayectoria compositiva desde un comienzo más cercano a las tradiciones hasta ese presente de interés por la experimentación vanguardista, sin perder de vista sus raíces folklóricas. 
Entre otras obras, mencionaremos las Variaciones Concertantes op.23 para orquesta de cámara (1953) en las cuales “en lugar de utilizar el material folklórico, intento de lograr una atmósfera de Argentina a través del empleo de mis propios elementos temáticos y rítmicos”; se trata de un tema que presenta el cello y el arpa y once variaciones donde se alternan solísticamente instrumentos de cuerdas, vientos y bronces y termina con toda la orquesta evocando un malambo (https://youtu.be/x_XzPostC6g?list=RDx_XzPostC6g). 
En 1973, compone su Cuarteto de Cuerdas nº3 op.40 con soprano, concebido como un ciclo de canciones en cinco movimientos, utiliza textos de J. R. Giménez, R. Alberti y García Lorca y despliega un abanico de recursos que abarca los susurros y la delicadeza vocal llegando al mayor dramatismo, fragmentos aleatorios, alturas indeterminadas, microtonos y series (https://youtu.be/BHiS1t_LRt8). 
Crece su popularidad cuando ese mismo año un aclamado grupo de rock, Emerson, Like & Palmer, adapta y graba el último movimiento de su Concierto para piano nº1 (Toccata Concertata: https://youtu.be/XKZ27HW8Q0k) contando con la entusiasta aprobación del compositor (“es la forma como yo mismo me la imagino”, dicen que dijo)
De sus últimos años, tan fructíferos como las anteriores etapas, es la Sonata para piano nº2 op.53 (1981) con tres movimientos: Allegremente donde utiliza entre otras danzas “el pala-pala”, Adagio sereno-Scorrevole-Ripresa dell’Adagio en el que recurre al “yaraví” y Ostinato aymará con ritmo de carnavalito. (https://youtu.be/Uge2IBJNioM
Con esta breve selección de obras finalizamos nuestro homenaje a Ginastera, solo como ejemplo de la faceta compositiva de un intelectual comprometido y destacado; sin embargo, no podemos dejar de mencionar que gracias a su accionar como gestor cultural y su interés docente nuestra ciudad cuenta con el Conservatorio de Música, que fundó en 1957.
“El arte se percibe primero por los sentidos, afecta nuestros sentimiento y al final despierta nuestra inteligencia…Sin sensibilidad el trabajo del arte es un frío estudio matemático, sin inteligencia o técnica es solo caos” (N.Y. 1964).
Mg. Leticia Molinari

PH: www.diariodecultura.com.ar

 

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